Encender el aire acondicionado en un coche eléctrico puede costar hasta un 20% de su economía. Este verano en Europa se han registrado récords de temperaturas cercanas a los 40 grados, y esto se traduce a una prueba de resistencia para el desempeño del vehículo. La gestión se ha convertido en un requisito crítico de seguridad y rendimiento. Ante este desafío ILPEA presenta soluciones que responden a las necesidades de nuestros clientes.
Ingeniería para un futuro sostenible y resistente al calor
El primer reto aparece dentro de la propia cabina. El calor obliga a que los sistemas de aire acondicionado trabajen sin descanso y a máxima capacidad. Para lograrlo, cada componente debe mantenerse en su rango óptimo de temperatura y, al mismo tiempo, generar un ambiente agradable para los pasajeros.
En los vehículos eléctricos los sistemas de refrigeración son un poco más complejos que los vehículos de motor convencional. La batería debe enfriarse o calentarse según el momento. La alta capacidad térmica especifica permite que el refrigerante absorba mucho calor. El refrigerante también se puede utilizar para distribuir el calor de manera muy flexible dentro del vehículo. Cuando el refrigerante absorbe calor su temperatura aumenta y debe enfriarse y ahí es donde nuestros sistemas de thermal management entran en juego.
Cuando el calor deja de ser solo incomodidad
Este escenario se repite cada verano, pero cada año con más intensidad. Las olas de calor ya no son la excepción, sino algo que los fabricantes deben dar por hecho al diseñar cualquier componente térmico. Eso cambia por completo las exigencias: ya no basta con que un sistema funcione bien en condiciones normales, tiene que resistir picos extremos de forma repetida, verano tras verano, sin perder fiabilidad. Aquí es donde la gestión térmica deja de ser cuestión de comodidad y pasa a ser seguridad.
Para evitar cualquier accidente, nuestras líneas de fluido en PPS Thermal Management y TPV Thermal Management garantizan que el refrigerante circule de forma constante y sin caídas de presión, aguantando picos térmicos fuertes sin perder integridad estructural. A esto se suman los tube protective channels, que protegen frente a impactos o fricción, y los sistemas de desgasificación, clave para liberar de forma controlada cualquier presión que se acumule dentro del módulo de batería.
Los perfiles de sellado también tienen un papel que va más allá de evitar que entre agua o polvo: funcionan como reguladores térmicos pasivos. Al sellar las ventanas, el techo solar el parabrisas, etc., se aíslan el interior del calor del aire exterior, manteniendo la temperatura que se logró gracias al aire acondicionado. Y al mantener herméticos el habitáculo y las zonas críticas del motor, evitan transferencias de calor no deseadas: menos carga para el aire acondicionado, menos consumo de batería, y un vehículo que funciona de forma segura incluso en los días más calurosos.
Un compromiso que va más allá de una temporada
En ILPEA no vemos estas soluciones como una respuesta puntual al verano, sino como parte de cómo debe diseñarse un vehículo pensando en las condiciones reales que va a enfrentar durante toda su vida útil. Cada componente, desde los perfiles de sellado hasta los sistemas de desgasificación, está pensado para trabajar en conjunto y sostener ese equilibrio entre seguridad, eficiencia y confort, sin importar cuánto suba el termómetro.



